

Quienes ven el desfile desde fuera no son conscientes del desgaste físico que supone estar más de dos horas y media bailando. Por ello, es muy importante el correcto avituallamiento durante el desfile. Lo que más se consume, aunque parezca sorprendente, son los caramelos para evitar la bajada de glucosa y sus posibles consecuencias. Los caramelos aportan energía de consumo rápido y evitan, entre otros males, los desfallecimientos en medio del desfile.
Aunque, a priori, no lo parezca, no es muy recomendable beber agua mientras dura el desfile. En casos de extrema necesidad se proporciona a los integrantes botellas de plástico, a pesar de que esto no es muy recomendable. El consumo excesivo de agua (recordemos que los comparseros no paran de moverse) puede producir algunos problemas, que si bien no son graves, sí que pueden hacer que el integrante de la comparsa abandone el desfile. El caso más claro y típico son los problemas de flato.
Como comentamos en el anterior artículo, el avituallamiento es ofrecido muchas veces por el público que asiste al evento. Sin embargo, en los últimos años, han surgido de las comparsas la idea de utilizar en beneficio propio los artefactos del carnaval, donde muchas veces se ocultan los caramelos y el agua, con la comodidad que ello conlleva.
Un artefacto es un elemento rígido con autonomía propia y grandes dimensiones que complementa la temática del traje de la agrupación carnavalera y, dado lo espectacular de su confección (casas y cabañas, barcos piratas, dragones, por poner unos ejemplos), teatraliza la actuación de las agrupaciones carnavaleras y acentúa los elementos del baile (“abordar” el barco pirata, “visitar” la casa, “adorar” a la Faraona, etc.).
Si tenemos en cuenta que los primeros tiempos del carnaval, donde tan solo se podían agitar lanzas o realizar movimientos de capa para captar la atención de público y jurado, la evolución natural del concurso y la incorporación de nuevos elementos -como éste- ha permitido ganar enteros en lo referente a la belleza y riqueza cultural del mismo. Hay que dejar claro que los artefactos del carnaval pueden formar parte de una comparsa (en este caso ha de estar aprobada su confección previamente por la Federación de Asociaciones del Carnaval Pacense FALCAP) o desfilar por su cuenta como agrupación independiente.
También se han visto en los últimos años la utilización de pequeños fuegos de artificio, ahora ya prohibidos por motivos de seguridad. Entre ellos, los más socorridos eran las mariposas, con forma de molinillo de viento, que se colocan en el suelo y se prendían para que asciendan soltando fuegos de colores hasta su extinción. El baile ganaba así espectacularidad y colorido.
Los meses de preparación para obtener el más impresionante de los espectáculos, mezcla de baile, percusión y colorido se ven recompensados, de forma inmediata, al final del recorrido con los famosos bocadillos de chorizo y las botellas de agua. La posibilidad de obtener un premio pasa a segundo plano. Su explicación es muy simple: después de casi tres horas desfilando, todos buscan reponer fuerzas y al reconocimiento del jurado se le quita toda importancia.
Ya con los estómagos agradecidos tras el ágape, se vuelve a pensar en los galardones y los accésits, se habla de cómo ha transcurrido el desfile, y el grupo se llena de orgullo por haber participado, mejor o peor, en el desfile. En días posteriores los comparseros tendrán más citas en Badajoz, y en las siguientes semanas en otros puntos de Extremadura y Portugal, pero finalizar con buen pie el concurso es lo que realmente da la vida a la comparsa.
Publicado el día 20-01-09 (08:46)
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