Ni un asiento vacío

Ni un asiento vacío

Ni un asiento vacíoMe cuentan que ni tres horas han durado las entradas para las semifinales del concurso de murgas. Si las taquillas del Teatro López de Ayala abrieron a las diez, pasadas las doce y media ya no quedaba ni un asiento libre. Ni Bruce Springsteen es capaz de vender tan rápido.

Quienes tengan entradas, que no me sean cretinos. Eso de salir del teatro cuando termina el repertorio la murga de su devoción es algo muy feo, no sólo porque puede ofender al resto de murgueros, sino porque muchísimas personas (que realmente aman el carnaval pacense, al margen de si actúa en una murga un amigo o un hijo) se han quedado sin su entrada.

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