Gélida noche entre risas y cantes en el campamento murguero

Más de doscientas personas aguantan el frío para conseguir entradas para el concurso.

Gélida noche entre risas y cantes en el campamento murguero

Aficionados haciendo cola
Aficionados haciendo cola ayer por la tarde.

Frío, mucho frío. Esa es la sensación mayoritaria entre aquellos que han pasado la noche en las puertas de la plaza de toros para conseguir las preciadas entradas. Formado por gente de todas las edades (padres, hijos, abuelos), el "campamento murguero" ha llegado a dar la vuelta completa a la plaza.

 

Más de doscientas personas han pernoctado en las inmediaciones de la plaza de toros pacense soportando temperaturas bastante poco favorables. Según nos cuenta María José Fernández (a quien agradecemos su colaboración), en el que es su séptimo año haciendo cola, nunca antes se había pasado una noche tan mala, a pesar de que ya se ha extendido el uso de pérgolas y lonas para soportar las inclemencias del tiempo.

 

Para combatir el frío, además de estas improvisadas tiendas, las mantas y las estufas de gas han estado presente toda la noche. Se han visto, incluso, algo tan extremeño como los braseros de picón.

 

Aficionados haciendo cola
Carpas, sillas y lonas.

Coches y relevos

 

La sensación generalizada es que pasar la noche junto al López de Ayala es más agradable, por el simbolismo que supone esperar a que abran las taquillas en el lugar donde "sucederá todo". Sin embargo, la plaza de toros tiene algunas ventajas, como es el que se puede tener el coche prácticamente en el lugar donde se espera, con las ventajas que ello supone.

 

En muchos casos, quienes esperaban la apertura de las taquillas han tenido que ir haciendo relevos. Ya sea por motivos personales o laborales, muchos de los allí presentes se han ido intercambiando con familiares o amigos, para no perder su sitio en la fila.

 

Risas, amigos y cante

 

En tantas horas a la intemperie se pueden hacer nuevos amigos. Nos cuenta Samuel, que llegó a eso de las tres de la noche con su padre, que, a pesar de no conocer a nadie, rápidamente fue acogido por un grupo de aficionados. "Ese es el Espíritu" del Carnaval de Badajoz nos dice.

 

Para combatir el sueño (apenas nadie ha podido dormir), los murgueros han hecho de esta noche un escenario de risas y charlas. Anécdotas carnavaleras, algún que otro cante y el sonido de las guitarras han hecho más llevadera esta gélida noche.

 

Cuando se abran las taquillas, a las diez de la mañana, algunos aficionados habrán pasado junto a la plaza de toros más de doce horas seguidas.

 

A media hora
A media hora de la apertura de las taquillas.

Noticias relacionadas

Comparte