Vergüenza de pseudocarnavaleros

Como cada año, el teatro se va vaciando conforme se acerca el final de la noche.

Vergüenza de pseudocarnavaleros

Teatro vacío
El López de Ayala se va vaciando

Vegonzoso. De nuevo, como todos los años, algunos que se hacen llamar aficionados abandonan el Teatro López de Ayala antes de que terminen de actuar todas las murgas.

 

Dan igual las excusas, dan igual los motivos por los que estos pseudocarnavaleros abandonan sus butacas antes de que se cierre el telón con el último grupo. Es un insulto a unos murgueros, a una afición y a una fiesta que no se merece su desprecio; un insulto a todos aquellos que desean ir al teatro y no lo han podido hacer por quedarse sin entradas, un insulto al duro trabajo de meses y meses de los murgueros.

 

Solo existe una solución, que se resume en dos palabras: Civismo y respeto. Por desgracia, edición tras edición, vamos comprobando que hay multitud de asistentes al concurso a los que estos conceptos resultan ajenos. Antes de obtener su entrada -por los cauces que sean- deberían preguntase "¿me quedaré hasta el final?". Si la respuesta es no, lo tienen fácil: Que no vayan.

 

No se puede tolerar que la última murga a subir a escena lo haga con un teatro medio vacío, que el calor y los aplausos del público dependan únicamente del orden del sorteo. No se puede permitir que una murga, ya sea debutante -como Los Indecisos- o consagrada -como Las Chimixurris-, actúe ante un patio de butacas vacío. Solo el público asistente puede poner freno a esto.

 

El próximo año, seguro, volveremos a hablar de lo mismo. Vergonzoso.

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